16/11/21

Reseña | Tres guineas

 

Tres Guineas - Virginia Woolf

Debolsillo | 448 pág. 

En Tres guineas (1938) Woolf recupera el tema de la independencia de la mujer analizando en profundidad la discriminación de la que es víctima, y revindica el derecho a tener la misma educación y oportunidades que el hombre. El mensaje de fondo es que solo de esta manera se lograría alcanzar un mundo racional y pacífico, donde una dama podría contestar libremente a cualquier pregunta. Estos dos textos se pueden leer conjuntamente en la medida que Tres guineas se puede considerar como una elaboración de los temas que ya se plantearon en Un cuarto propio. Ambos tienen mucho por decir y muchas de las cuestiones esbozadas siguen siendo vigentes, pues las mujeres de occidente son libres de hablar, opinar y de poseer una habitación propia pero en muchas ocasiones no se ha aprendido a escucharlas.





Hace unos meses me leí el primer relato de este libro, Un cuarto propio, el primero que leía de esta autora. No sabía muy bien qué esperarme de él, había leído mil opiniones diferentes, buenísimas y terribles. Me preocupaba en cierto modo que fuese un panfleto propagandístico pero, por suerte, no ha sido así. Podéis leer mi reseña haciendo click aquí

Cuando decidí terminar de una vez este libro y leer el siguiente relato, de nuevo, no sabía qué me iba a encontrar. Muchas personas me dijeron que Tres guineas era incluso mejor que Una habitación propia, que los temas eran mucho más profundos, sobre todo dado que la extensión de este cuento es mucho mayor y permite que la autora desgrane más aún su pensamiento. De hecho, creo que son dos relatos que se deberían leer seguidos, como una segunda parte del mismo tema. Con todo, aunque Tres guineas no me ha disgustado tampoco es que me haya parecido ninguna maravilla, es decir, mi vida habría seguido exactamente igual si nunca lo hubiese leído.

Mientras que Una habitación propia hace especial hincapié en la literatura, en las dificultades de las mujeres para publicar, e incluso en los tipos de obras que escriben unos y otros pero, en esta ocasión, Virginia Woolf apuesta más por otro tipo de asuntos, más políticos. Decide profundizar en la necesidad de educar a las mujeres, de buscar que ellas tengan también un hueco en la sociedad pública, que tengan voz, porque pensar siempre han pensado, pero no siempre se les ha dado la oportunidad de cambiar el mundo. Obviamente, me ha gustado el análisis que lleva a cabo de la importancia que se da a la educación para mujeres y hombres, me ha parecido muy interesante cómo se llevaba a cabo la instrucción de ambos géneros en aquella época y como, incluso entonces, ellas trataban de conseguir su "altavoz". No obstante, no puedo evitar terminar esta lectura con un sabor de boca agridulce, esperaba otra cosa, algo mucho más literario. Siempre he leído de otras amigas que la calidad literaria de Virginia Woolf es inigualable pero, lamentablemente, no lo he encontrado en estas páginas. Quizá la cuestión sea buscar otra de sus obras, una que deje ver su genialidad y no tanto su pensamiento político. 



En resumen, siento que poco más tengo que decir de esta obra. Un relato mucho más extenso de lo que esperaba, teniendo en cuenta los temas que trata, claro está. No es que sea una lectura tediosa, incómoda o aburrida, ni mucho menos, pero es cierto que tampoco se va a convertir en una de mis predilectas. De hecho, creo que se va directa al cajón de las "ni fu ni fa", aquellas que han pasado sin pena ni gloria por mis manos. Espero pronto poder reseñar alguna novela más interesante que esta... aún así, si os gusta mucho Woolf creo que aprovecharéis esta obra y disfrutaréis mucho de su lectura. 



2/11/21

Reseña | Jane Eyre

 

Jane Eyre - Charlotte Brontë

Alianza | 656 pág. 

Goodreads ⭐ ⭐ ⭐ 

Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio. Dueña de un singular temperamento desde su complicada infancia de huérfana, primero a cargo de una tía poco cariñosa y después en la escuela Lowood, Jane Eyre logra el puesto de institutriz en Thornfield Hall para educar a la hija de su atrabiliario y peculiar dueño, el señor Rochester. Poco a poco, el amor irá tejiendo su red entre ellos, pero la casa y la vida de Rochester guardan un estremecedor y terrible misterio.

    Hace muchos años que leí Jane Eyre por primera vez, cuando aún estaba en la secundaria, si no recuerdo mal. Por eso mismo cuando este verano vi la novela en uno de los puestos literarios de la Semana Negra de Gijón decidí hacerme con ella. Por lo general no me gusta comprarme libros que no sé si voy a volver a leer, o que no me han gustado muchísimo, pero siento una fuerte predilección por las hermanas Brontë y tener sus libros me hace especial ilusión. Con todo, no me arrepiento en absoluto de haber vuelto a leer esta novela. Es cierto que me ha causado impresiones completamente diferentes, tenía un recuerdo mucho más idílico y quizá ingenuo de su trama y de sus personajes pero, aún así, la he disfrutado mucho. 

    He de destacar que el contexto, el tipo de historia y la pluma de Charlotte Brontë se asemeja mucho a la de sus hermanas, de hecho, me ha recordado pasajes muy hermosos de Agnes Grey. Diría que con quien puede tener más diferencias en cuanto a estilo es Emily, principalmente porque no hay ni un solo atisbo de la realidad turbulenta, caótica, oscura en cierta medida, que se presenta en Cumbres borrascosas (novela de la que también tengo pendiente una relectura). Jane Eyre, aunque comienza pareciendo una novela bastante dramática e intensa, tiene un fuerte halo de luz y dulzura. Quizá por ello me recuerda tanto a Anne Brontë, por la dulzura de sus escenarios, de las relaciones que en ella se narran etcétera, nada que ver con la intensidad de Catherine y Heathcliff. 

    En esta obra, su autora, nos presenta la historia de Jane Eyre, una chiquilla huérfana dotada con muy mal carácter que está al cuidado de su tía, Mrs. Reed, la cual no la soporta. El poco aprecio que sus únicos familiares vivos le profesan hacen que la pequeña Jane Eyre termine en un internado para señoritas, donde no solo tratarán de calmar sus fuertes pasiones e instintos, sino que también le enseñarán múltiples talentos y habilidades que harán de ella una jovencita muy peculiar. De hecho, esto hará que sea una muchacha tan estimada que termine siendo maestra en el internado. Con el tiempo, Jane Eyre terminará abandonando la escuela para servir como institutriz de una niña llamada Adèle. En su nuevo hogar nuestra protagonista aprenderá, no solo lo que es sentirse acogida en una familia, sino también sentimientos nuevos que no había sentido anteriormente. Pero no todo será un camino de rosas para Jane, de hecho, el destino parece tenerle preparado un camino lleno de sorpresas y altibajos. 

    Lo cierto es que los personajes me han gustado bastante, esto no quiere decir que me parezcan buenos o perfectos, sino que me han parecido muy bien construidos. Mi única pega va hacia la protagonista que, siendo al inicio una personalidad muy fuerte, con ideas bastante claras y un carácter muy marcado termina convirtiéndose en una persona realmente abnegada. Una versión demasiado suave de sí misma que, en ocasiones, me llegaba a resultar pesada. Me hubiese gustado ver su pasión surgir a lo largo de la novela de otra forma, que no se dejase llevar por sus sentimientos hasta el punto de desperdiciarse de ese modo. No me gusta en absoluto el sentimiento de dependencia mutuo que parecen tener los dos protagonistas y, desde luego, no soportaba el interés de John Rivers en usar a las personas como instrumentos o pretender por sus cualidades hacer suya a alguien que no te ama. Casi podría decir que, en general, el comportamiento y carácter de los personajes masculinos me ha parecido bastante detestable, lo mismo que la reacción de Jane ante ellos, demasiada sumisión para un alma libre como era ella. 

    En resumen, si no habéis leído nada aún de las hermanas Brontë este podría ser un buen comienzo, aunque sigo diciendo que como Cumbres Borrascosas no hay nada. Aunque Jane Eyre está bien, para mí sigue siendo demasiado dulce, y no de la forma en la que lo es Agnes Grey, por ejemplo, sino casi llegando a parecerme Orgullo y prejuicio (novela que considero demasiado subestimada, no puedo comprar esa historia como "amor"). Con todo, me ha gustado, y si no habéis pasado sus hojas todavía creo que debéis hacerlo, os gustará más o menos, porque creo que es bastante particular, pero no tiene desperdicio en absoluto. Como casi todo lo escrito por las Brontë, que se note mi especial predilección por ellas y su obra. 



26/10/21

Reseña | Ensayo sobre la lucidez

 


Ensayo sobre la lucidez - José Saramago

Debolsillo | 461 pág. 

Goodreads ⭐ ⭐ ⭐ 

Durante las elecciones municipales de una ciudad sin nombre, la mayoría de sus habitantes decide individualmente ejercer su derecho al voto de una manera inesperada. El gobierno teme que ese gesto revolucionario, capaz de socavar los cimientos de una democracia degenerada, sea producto de una conjura anarquista internacional o de grupos extremistas desconocidos. Las cloacas del poder se ponen en marcha: los culpables tienen que ser eliminados. Y si no se hallan, se inventan. Los protagonistas de esta novela, un inspector de policía y la mujer que conservó la vista en la epidemia de luz blanca de "Ensayo sobre la Ceguera", dan muestras de la altura moral que los ciudadanos anónimos pueden alcanzar cuando deciden ejercer la libertad. Saramago, un escritor que se ha convertido en la conciencia lúcida de una época cegada por los mecanismos del poder, lanza una llamada de alerta: «Puede suceder que un día tengamos que preguntarnos Quién ha firmado esto por mí». Ese día puede ser hoy.

Hace algo más de un mes que no he subido reseña, ¿los motivos? adaptarme al nuevo instituto, a las clases...Hacer materiales y programaciones me ha ocupado la gran parte del tiempo este último mes. Por suerte, ahora ya puedo dedicar más tiempo a la lectura y a reseñar. 

Hoy os traigo un libro que leí a finales de agosto y que pensaba haber reseñado a finales de septiembre pero, como podéis comprobar, me ha sido imposible: Ensayo sobre la lucidez, el último libro de José Saramago que me he leído por el momento. Si me seguís desde hace un tiempo, sabréis que comencé mi aventura con este autor a principios de año y que desde entonces me he leído varios libros suyos, con los que he quedado bastante satisfecha (excepto con uno, que no ha sido santo de mi devoción). La novela que reseñaré a continuación trata, como es habitual en este escritor, muchos aspectos clave de nuestra sociedad, en este caso hace una crítica a la democracia, a los medios de comunicación, a la libertad de los ciudadanos... todo ello con la imaginación y originalidad propia de Saramago. 

Al principio, no entendía por qué esta obra se ubicaba, tradicionalmente, como la continuación de Ensayo sobre la ceguera si el tema no era el mismo. Pero, ahora que ya lo he terminado, os recomiendo infinitamente leer esta novela después, como una continuación porque ambos relatos están estrechamente ligados. A mí, particularmente, me pareció graciosa la forma por la cual el autor vincula ambas historias y, además, me ha gustado mucho encontrarme con personajes a los que les había cogido tanto cariño en Ensayo sobre la ceguera. Es cierto que me hubiese gustado también tener otro tipo de protagonistas, darle un aire diferente, porque a veces sentí que la historia se quedaba algo floja. Es decir, que no tenía tanto trasfondo como la anterior. De algún modo, llega a parecer que es una idea mucho más pequeña y que al autor le resulta difícil sacar hilos interesantes que analizar. 

Con todo, entre ambas historias podemos ver bastantes similitudes como, por ejemplo, el color blanco, que siempre hemos relacionado con lo pulcro, la bondad o la paz; el autor continúa en la misma línea manteniendo el anonimato en ciudades y/o países, mismos protagonistas (la mayoría de ellos), una suerte de aislamiento vivido por los "culpables"... puede que estos rasgos similares hayan ayudado a que esta novela me enganchase tanto o más que la anterior aunque, al final, no me gustase tanto como su predecesora. 

En esta ocasión, Saramago nos ubica en plenas elecciones, pero como una peculiaridad. Esta vez la mayoría de los ciudadanos votarán en blanco, frente a un 25% que decide elegir uno de los partidos (divididos en: derecha o izquierda). Al principio parece que esta situación se debe a varios factores, mal tiempo, apatía, poco interés en el voto... pero, a medida que avanza la novela, empiezan a surgir reflexiones acerca del voto en blanco. Todos conocemos que votar en blanco es una opción como otra cualquiera, una de las posibilidades cuando entramos en la cabina, pero ¿podría ser también una forma de mostrar el descontento del pueblo?, ¿qué pasa si toda la población decide votar en blanco? estas son algunas de las cuestiones que Saramago suscita a sus lectores y que emplea para mostrar lo que los gobernantes comienzan a querer ocultar. ¿Qué pensarían los políticos si nadie quisiese votar a ninguno de ellos? ¿tratarían de enmendar sus errores? ¿usarían la fuerza? 

Como siempre, se trata de una situación compleja que nos permite analizar y poner en el punto de mira a la sociedad, en este caso a sus dirigentes, a sus políticos, a los medios de comunicación sensacionalistas, a la propia policía e incluso las leyes que nos regulan. Lo cierto es que se trata de una novela muy interesante porque, tal y como lo muestra Saramago en su novela, la opción del voto en blanco es inconformismo, es no permitir que la ciudadanía se acomode, que se escude en la dejadez, que use sus derechos para mostrar su opinión. Y son precisamente dichas características las que llevan al gobierno a creer que existe un complot contra ellos pero, al estar recogida como lícita la opción de votar en blanco, carecen de medios para poner fin a dicha situación y se ven obligados a recurrir a medidas drásticas. Pero, sobre todo, quiero destacar la unión entre ambas novelas (no quiero hacer ningún tipo de spoiler por lo que trataré de explicarlo de la forma más sutil posible) y es que quizá el haber podido vencer esa ceguera, el haber sido capaces de dar con la llave de la causa de estar ciegos, les ha hecho ver una realidad que ahora les disgusta a más no poder. Cómo el autor ha hilado ambos sucesos me ha encantado, y creo que le aporta muchísima más profundidad a la primera novela. La caverna sigue siendo mi predilecta pero, sin lugar a dudas, esta bilogía no se queda atrás. 

En resumen, tanto si habéis leído Ensayo sobre la ceguera como si no, esta novela tiene que estar también entre vuestros libros pendientes. Obviamente, empezad por la primera parte, pero no dejéis de darle una oportunidad (y tampoco a este autor que, si bien he descubierto hace poquito, tengo ya entre los que me gustan un 100% de las veces). 



14/9/21

Reseña | Dune

 


Dune - Frank Herbert

688 p. | Nova editorial | 2019

Goodreads ⭐ ⭐ ⭐ 

Arrakis: un planeta desértico donde el agua es bien más preciado, donde llorar a los muertos es el símbolo de másima prodigalidad. Paul Atreides: un adolescente marcado por un destino singular, dotado de extraños poderes, abocado a convertirse en dictador, mesías y mártir. Los Harkonnen: personificación de las intrigas que rodean el Imperio Galáctico, buscan obtener el control sobre Arrakis para disponer de la melange, preciosa especie geriátrica y uno de los bienes más codiciados del universo. Los Fremen: seres libres que han convertido el inhóspito paraje de Dune en su hogar, y que se sienten orgullosos de su pasado y temerosos de su futuro.




Desde que vi el trailer de la adaptación cinematográfica quise leer el libro. Soy una gran fan de la literatura de fantasía, lo vivo leyendo a Joe Abercrombie o a Patrick Rothfuss, por poner un ejemplo, y sentía que Dune iba a cumplir con las expectativas que ya me había formado al respecto. Es cierto que había visto la novela numerosas veces de la que iba a la biblioteca, porque no es una novela reciente precisamente, pero no me había llamado la atención hasta ahora. 

Dune es una saga muy amplia, demasiado diría yo, aunque este libro se puede leer de forma individual porque es el primero, tiene bastantes capítulos de introducción y un final cerrado. Con todo, no ha sido una de mis mejores lecturas del año, me ha costado hacerme a él y lo he terminado porque era una lectura conjunta y veía que a todas les estaba gustando, si no fuese por eso no sé si lo habría aparcado, sobre todo sabiendo que tenía muchas otras lecturas pendientes que me hacían más ilusión. Parece que este verano he elegido lecturas un poco regular. 

Antes de comenzar a leer la novela, busqué algo de información sobre ella y muchos lectores de literatura de fantasía la calificaban como una obra maestra, como una de las grandes del género y, sinceramente, me había formado expectativas muy altas. Además, el trailer me había parecido muy interesante y esperaba engancharme a ella como hacía tiempo que no hacía con una novela. Para mi disgusto, lo primero que me ha chocado ha sido la pluma del autor, al principio me resultaba excesivamente lenta, se detenía demasiado en contar cada detalle. Entiendo que necesitaba calma al introducirnos a los personajes, el mundo nuevo, la cultura etcétera, pero el problema estaba en que, pese a que contaba muchos detalles, no se detenía en cosas importantes sino en pequeñeces. No sentía que me estuviese enterando de nada. Posteriormente, a medida que avanzábamos en la historia, su pluma se agilizaba pero no por ello mejoraba la información que brinda el autor. De nuevo, me quedaba con dudas acerca de muchos elementos de Arrakis. Creo que Frank Herbert pudo haber hecho maravillas con el universo que estaba creando ya en esta primera entrega, informándonos acerca de muchos aspectos que podrían dar mucho juego y, en cambio, quiso centrarse únicamente en Paul y su familia (también en sus conocidos) y en una mirada muy estrecha de su entorno. 

Lo que peor he llevado ha sido los flashbacks. Constantemente se iba al pasado, volvía al presente y avanzaba en el futuro, a veces no me enteraba de dónde estábamos ubicados temporalmente cuando narraba algo porque no indicaba de ninguna manera la fecha ni nada por el estilo... Mi siguiente queja es en cuanto al desarrollo de los personajes. Comprendo a la perfección que los poderes de Paul, o de su madre, pedían cierto tipo de escenas, pero no veo lógico ni necesario que fuesen tan perfectos, que no pudiesen pelear contra todo, que algo les saliese mal, mínimamente mal al menos. Como os imaginaréis, no ha sido así. Desde el inicio se han hecho cada vez más fuertes y perfectos, sobre todo Paul, que cumple el ideal de héroe potentísimo contra el que nadie puede ganar. Esto me resultó bastante aburrido. Siempre que había una escena dura sabía quién iba a salir vencedor. 

Aunque creo que la historia no es mala, pues me ha parecido bastante original, lo cierto es que no he podido conectar con la historia ni con los personajes. No he podido engancharme y disfrutar de lo narrado. Me he llevado una decepción porque, evidentemente, esperaba algo realmente bueno y me he encontrado con una historia bastante sencilla, con potencial, pero sin explotar. No creo que continúe con la saga porque siento que uno de los principales problemas es que no me gusta la forma de narrar que tiene este autor, por lo que tendré el mismo problema con los siguientes libros. Para mí Dune termina aquí, al menos la versión literaria, porque estoy deseando ver la película y poder comparar ambas versiones. 



7/9/21

Hablando de Gambito de Dama


 

¡Hola!, hace mucho que querría haber escrito esta entrada, de hecho, quise escribir sobre esto cuando me vi la miniserie de Netflix en la cuarentena de 2020. Seguramente, a estas alturas la mayoría de vosotros ya la habéis visto y/o habéis leído la novela en la que se inspira, por eso no me importa demasiado hacer algún spoiler al hablar de ella - y si no lo habéis hecho, por favor, dejad de leer y guardad esta entrada para más tarde

Gambito de dama es una adaptación de la conocida novela, que lleva el mismo nombre, escrita por Walter Tevis, fue producida por Netflix en 2020 y ocupó el top de la plataforma durante varios meses. Fueron muchos quienes decidieron aprender a jugar al ajedrez o perfeccionar sus estrategias tras quedar prendados de la historia de Beth Harmon. Personalmente, disfruté enormemente de la serie, no había leído la novela, de hecho, ni la conocía, pero desde que soy pequeña he jugado al ajedrez con mi padre así que ha sido una serie que he podido disfrutar enormemente. Tiene partes quizá más duras, pero no deja de ser amena, entretenida y, sobre todo, adictiva; si no recuerdo mal la terminé en una tarde. 

Lo que yo desconocía, y descubrí después de verla, es que la novela pretendía narrar la historia de Bobby Fischer, uno de los grandes maestros del ajedrez. Fischer fue un hombre con Asperger cuya vida adulta se caracterizó por ciertos episodios esquizofrénicos, lo que guarda cierto parecido con la historia de Beth, protagonista de Gambito de dama, aunque él nunca hizo uso de las drogas. Además, al igual que la protagonista fue abandonado por su madre siendo muy pequeño y ahogó sus penas y traumas infantiles en el ajedrez. Hasta el momento no me había interesado especialmente por la vida de Bobby Fischer, inevitablemente, para todos aquellos que disfrutan del juego es un nombre conocido, pero nunca había investigado tan a fondo su biografía como cuando terminé la serie (la novela aún la tengo pendiente). Si os gustan las biografías, sobre este personaje hay algunas muuy buenas que os recomiendo encarecidamente (y más aún si os gusta el ajedrez). 

Son muchos los que ya han hecho su reseña acerca de Gambito de dama, tanto de la serie como de la película, y todos han dejado bastante claro que es una serie muy buena. Desde luego, yo no voy a decir lo contrario, de hecho, diría que puede ser de las mejores que he llegado a ver en los últimos años; no recuerdo ninguna ahora mismo que me enganchase tanto como esta. Además, creo que lo bueno que tiene es que gusta a todas las edades (con esto quiero decir que no es del tipo de Los Bridgerton o series de este estilo que pueden interesar más a adolescentes o a un público más juvenil y, en muchas ocasiones, femenino, sino que pueden disfrutar con ella jóvenes y adultos (mi padre lo gozó viendo esta serie, y a él no le gusta verlas porque se le hacen largas, así que imaginad...)). Y, precisamente porque todos ya han dado su veredicto, no he querido venir a hablar de esta serie en esa línea, sino que lo único que quiero es resaltar algunos aspectos clave, elementos prioritarios en Gambito de dama y que no se han comentado tanto en las reseñas. 

En primer lugar: 

- Feminismo: He escuchado innumerables veces que Gambito de dama es una serie feminista porque Beth no se conforma con campeonatos femeninos, sino que quiere jugar contra los mejores, jugar de verdad. Desde mi punto de vista esto no hace que sea una serie feminista, sino que lo único que hace es mostrar parte del carácter de Beth. Es una chica ambiciosa, apasionada del ajedrez y necesita jugar, no quiere conformarse con migajas porque sabe que vale más que eso, no es una cuestión de género, es una cuestión de inconformismo. 

- Drogas: A lo largo de toda la serie estas son un elemento prioritario, Beth desarrolla una adicción a las pastillas que les dan en el internado, y, de hecho, estas tienen una estrecha relación con sus inicios en el ajedrez. La serie relata que uno de los efectos secundarios de estas pastillas es que le permiten ver el tablero en el techo, y de este modo practica jugadas antes de dormir. Creo que en muchas ocasiones se da a entender que Beth necesita las pastillas para jugar, de hecho, hay escenas en las que pierde o no está acertada porque no las ha tomado o está tratando de salir de su adicción, pero realmente no creo que la verdadera adicción de Beth sean las pastillas, su verdadera droga es el ajedrez. Esto se deja ver en la escena final, cuando compite contra Borishov; durante esta partida Beth ve las figuras del ajedrez en el techo a pesar de que no ha tomado las drogas y no solo eso, sino que consigue ganar a su rival. 

Este elemento también es adoptado de la vida de Bobby Fischer en la que está inspirada la historia de Beth aunque, como decía al inicio de la entrada, no tenía relación alguna con las drogas sino que las "alucinaciones" se debían a que en el colegio no le dejaban jugar al ajedrez durante sus clases, por lo que debía imaginarse el tablero en el techo y seguir jugando de este modo.

- El vestuario: Soy una fan del vestuario en las series, me encantan las películas o series de época por este mismo motivo y, si bien muchos hablaron de cómo Beth cambiaba su ropa a medida que iba creciendo y madurando, yo creo que se podría enfocar por cómo trata de representar todas las piezas en su ropa. Desde el peón hasta la reina. De hecho, gran parte de su vestuario mezcla blancos y negros, exactamente igual que el tablero. Os animaría a ver la serie de nuevo viendo las piezas del ajedrez en su ropa, es como ver una serie completamente diferente, dice mucho que se pierde si no atendemos a este elemento. 

- EEUU vs. URRS: No hace falta jugar al ajedrez para saber que los grandes jugadores suelen venir de Rusia, allí hay una gran afición y los niños aprenden siendo muy jóvenes. No me di cuenta de este aspecto hasta que llegué a una escena que al principio no entendí; la del niño prodigio ruso. Llega un momento en el que Beth debe jugar contra un niño proveniente de Rusia y le gana, pero el chiquillo le hace una pregunta que deja al espectador descolocado, quiere saber si en Estados Unidos hay cines al aire libre o en los coches, es algo que le llama enormemente la atención y que si no nos fijamos en la época en la que está ambientada la serie no comprenderemos. 

A lo largo de toda la serie Beth representa la cultura de Estados Unidos en ese momento. Constantemente necesita de los demás, se apoya en ellos, se nutre de aquellos que conoce y le aportan pero, en el instante en el que empiezan a significar demasiado, o se entrometen demasiado en su vida, les aparta. Beth es individualista, va a su aire y, por desgracia, falla. Pasa de un torneo a otro, pero se distancia de aquellos que la aprecian y termina fallando en cuanto les aleja de su vida. No es hasta que acude al torneo en Rusia y observa la forma en la que allí juegan al ajedrez que se da cuenta. En Rusia, el ajedrez no es individual, tú solo te caes frente al tablero; lo que hacen es trabajar todos juntos las jugadas, estudiarlas, aprovechar las fortalezas de los demás para triunfar, apoyarse entre todos ellos y, al final, no es uno contra uno, son cien contra el rival. Es entonces cuando Beth se da cuenta de que ella sola no puede contra todos los maestros del ajedrez de Rusia que estudian juntos las jugadas y el estilo de juego que tiene, necesita de los demás. Beth representaba el individualismo de EEUU, la cultura de los jóvenes que se dejaban llevar por las drogas y esperaban llegar al éxito al ganar cada vez más dinero, esto contrasta con la vida de Rusia. En la escena final observamos como Beth juega al ajedrez en una plaza rusa, contra señores que se reúnen para jugar al aire libre todos los días, mientras que en EEUU se encerraba en su habitación a practicar jugadas contra sí misma constantemente. 

Espero que os haya resultado una entrada interesante, que os percatéis gracias a ella de algunos elementos que llaman bastante la atención y que me contéis también si habéis visto Gambito de dama y qué os ha parecido.





31/8/21

Reseña | Ensayo sobre la ceguera

 



Ensayo sobre la ceguera - José Saramago

329 p. | Debolsillo | 2006

Goodreads ⭐ ⭐ ⭐ ⭐ 

Una ceguera blanca se expande de manera fulminante. Internados en cuarentena o perdidos por la ciudad, los ciegos deben enfrentarse a lo más primitivo de la especie humana: la voluntad de sobrevivir a cualquier precio.







Esta novela ha sido una de mis lecturas del mes de julio, pero hasta ahora no tuve el tiempo suficiente ponerme a escribir su reseña como dios manda. Habitualmente, cuando leer un libro me ha llevado bastante tiempo, me parece que tiene muchas cosas que comentar, o considero que tiene una trama compleja que quiero desenmarañar con calma, dejo la reseña para cuando tenga algo más de tiempo libre, como es el caso de Ensayo sobre la ceguera. Esta es la tercera obra que leo de Saramago, os dejo por aquí los links de las reseñas de La caverna y Las intermitencias de la muerte, las dos novelas del autor que he leído antes de esta. La caverna es, aún a día de hoy, la que más me ha gustado del autor, seguida de Ensayo sobre la ceguera y, por último, Las intermitencias de la muerte, que no me gustó demasiado. 

Creo que, como en todas las reseñas que hago de este autor, es importante tener en cuenta el estilo tan particular que tiene a la hora de narrar, sin diálogos al uso, con muchísimas comas e introduciendo la voz del narrador como un personaje más. Puede que al principio, sobre todo para un lector que aún no se haya enfrentado a ninguna de sus obras, se haga un poco incómodo, pero es cuestión de acostumbrarse porque, sin duda alguna, su obra perdería mucho si estuviese escrita de otra forma. 

Como ya se menciona en la propia sinopsis, que en este caso es bastante escueta, la historia que nos presenta Saramago en esta ocasión versará acerca de una ceguera blanca como la leche que está afectando a la población. Como suele ser el caso con las obras de este autor, no especifica lugar, país o los nombres de los personajes, porque no es eso lo que le interesa. En sus novelas no espera contar una historia tan “particular”, centrada en una persona concreta, o en un país con unas costumbres concretas, Ensayo sobre la ceguera habla de la humanidad al completo. Pondrá a la humanidad en una tesitura compleja, con todos los habitantes quedándose ciegos. Esto hará que el Estado decrete una serie de medidas para tratar de evitar la propagación de esta ceguera, porque sí, efectivamente, es contagiosa. 

Resulta peculiar leer esta situación en 2021, justo después de una pandemia mundial en la que se han adoptado medidas bastante drásticas también, de hecho, según iba leyendo marcaba algunos párrafos porque me recordaban a la situación vivida en 2020. Seguro que Saramago no se esperaba que algunos leyesen su obra tras una pandemia de este nivel. 

Son palabras ciertas, ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos.

Viene siendo habitual que este autor aproveche una situación un tanto kafkiana, como es esta, para hablarnos de rasgos de la humanidad o, al menos, para ponerlos de relieve y hacer una pequeña crítica (aunque sea entre líneas y no directamente) En esta ocasión, veremos como aquellos que contraen la ceguera los primeros son recluidos con el fin de frenar los contagios, pero estas medidas degenerarán llevando a los ciegos a una situación límite en la que la supervivencia es lo único que cuenta. Leeremos escenas muy desagradables de violencia y coacción en las que se subraya la crueldad humana cuando se encuentra sin apenas comida ni agua. Pero no es solo esto lo que se pone de manifiesto en Ensayo sobre la ceguera, también podemos apreciar como Saramago se vale de esta epidemia blanca para mostrar cómo la sociedad acepta las decisiones tomadas por el Estado, o aquellos que ostentan el poder, sin cuestionarlo; funcionan como autómatas, como meras máquinas incapaces de ver lo que tienen frente a ellos, esperando a que otros decidan por ellos. Los personajes se muestran sumisos desde el principio, incapaces de rebelarse contra aquellos que les han causado dicha situación de penuria, y como bien señala Saramago en la propia novela, no es que sean ciegos, es que lo están. 

Creo que ha sido una lectura muy provechosa, la he disfrutado mucho y he sacado de ella muchas reflexiones interesantes, aunque también es cierto que en algunos momentos se me hizo algo lenta. Como se encuentran recluidos hay capítulos en los que no sucede gran cosa y a mí se me hicieron un poco pesados, pero, en general, no es una novela lenta, de hecho, tiene mucha acción. No me extraña para nada que para muchos este sea uno de sus libros favoritos, realmente tiene todas las papeletas. Para mí, La caverna sigue teniendo algo que me ha enganchado mucho más que este, a pesar de ser menos intrigante, pero, sin duda, he disfrutado muchísimo de este libro, y no dudo de que se mantenga en el ranking de los mejores libros de 2021.



24/8/21

Reseña | Sombra y hueso


Sombra y hueso - Leigh Bardugo

358 p. | Hidra editorial | 2017

Goodreads      

Alina Starkov no espera mucho de la vida. Se quedó huérfana después de la guerra y lo único que tiene en el mundo es a su amigo Mal. A raíz de un ataque que recibe Mal al entrar en La Sombra, una oscuridad antinatural repleta de monstruos que ha aislado el país, Alina revela un poder latente que ni ella misma sabía que tenía. Tras ese episodio, Alina es conducida a la fuerza hasta la corte real para ser entrenada como un miembro de los Grisha, un grupo de magos de élite comandado por un individuo misterioso que se hace llamar El Oscuro.




Hace unos meses que me decidí a ver la serie basada en Sombra y hueso y Seis de cuervos, ambos de la misma autora, que fue emitida por Netflix y disfruté mucho. Antes de ello no me había decidido a leer esta novela, sí es cierto que la había visto reseñada y comentada a muchas personas, pero por algún motivo no terminaba de llamarme la atención. Aún así, como la serie sí que me había gustado, me quedé con ganas de comparar la novela con la serie, de ver cuán buena era la adaptación de Netflix en relación con la obra de Leigh Bardugo. Después de terminar el libro he llegado a la conclusión definitiva: la serie me gustó más que la novela. 

Creo que es una buena serie, como serie en sí y como versión del libro, se hace amena de ver y engancha pero, en comparación, la novela me ha resultado muy floja. Puede ser que mi visión de esta obra se encuentre demasiado influenciada por haber visto antes la serie -cosa que no suelo hacer- pero es que la intensidad, la presencia, la fantasía que he visto en la serie, está rebajada en la propia novela. En ella, a trama en sí es mucho más lenta, por motivos obvios, y rellena de paja; no cuenta nada nuevo que no veamos en la serie, de hecho, al estar también vinculada a Seis de cuervos la versión de Netflix aporta más contenido, ya que, en ciertos momentos clave, la novela pasa de puntillas. 

Se trata de una trilogía en la que conoceremos la historia de Alina, una chica huérfana que gracias al Duque sobrevive, encuentra un hogar y allí  conoce a Mal, la única persona que tiene en el mundo, su mejor amigo. Con el tiempo, Alina se hace cartógrafa, al menos hasta que su destino cambia drásticamente al tratar de cruzar la Sombra, una niebla negra y densa en la que viven unos monstruos terroríficos que es la pesadilla de la mayoría de los habitantes. Los dirigentes buscan hacerla desaparecer, pero no encuentran la manera, o al menos esa es la versión oficial de la misión principal del Oscuro, el Grisha más poderoso cuyo antepasado creó la Sombra. La existencia de Alina arrojará luz sobre el misterio de la Sombra y su posible solución.

Como os decía, es la primera novela que leo de esta autora, y si bien no me ha disgustado su forma de escribir, la he notado demasiado liviana; pasa por encima de muchos detalles, como si tuviese prisa y quisiese contarnos las cosas cuanto antes. Va demasiado directa a los diálogos y a la acción, no se toma el tiempo suficiente en crear un ambiente propicio para el lector, o al menos esa ha sido mi sensación al leerla. 

No podemos escondernos siempre, pero podemos huir. Juntos

Los personajes no me han disgustado, me han parecido bastante interesantes, sobre todo la figura de El Oscuro. No voy a mentir, en general, la historia me ha gustado, me parece muy llamativa la división de los Grisha, los poderes que presentan, cómo funcionan y, en resumen, todo el mundo que ha creado, pero mi mayor pega es respecto a la personalidad y/o el carácter de los protagonistas. En la serie vi una fuerza en cada uno muy marcada, una personalidad medianamente clara en el Oscuro, un buen villano, por así decirlo -no bueno de que sea bueno, sino de que está bien construido- pero en cambio, en la novela... deja mucho que desear. Más que el Oscuro podría ser el grisáceo, como si lo hubiesen rebajado con agua; no impone tanto como se supone que debería, siento que es mucho más plano, un personaje poco formado. Lo mismo me sucede con Mal, aparece como un personaje secundario que al principio se muestra como desinteresado por completo, pero cuando vuelve a aparecer su carácter y su comportamiento parecen haber cambiado de golpe y porrazo. Sinceramente, no le he comprendido. Alina, por otro lado, cumple el estereotipo que creo que cumplían todas las protagonistas allá por 2013 -cuando fue publicado este libro- no saben hacer nada, se asustan de sí mismas, y van corriendo de un chico a otro sin ton ni son -el arquetipo Clary Fray, para los que habéis leído Cazadores de sombras- No me ha caído muy en gracia, de nuevo, me quedo con la Alina de la serie, que sigue siendo un poco sin sangre pero mejora un poco. 

Me he llevado una pequeña decepción, no lo voy a negar. Era un libro al que le tenía muchas ganas, me hacía ilusión leerlo porque creí que sería de algún modo mi regreso final a la fantasía, pero no ha sido el caso. Quizá este tipo de formatos ya no me atrae tanto como antes, seguramente es un libro que hubiese disfrutado muchísimo hace unos años, pero a día de hoy no termina de encajarme, lo siento demasiado infantil -y no es que yo sea muy mayor pero creo que busco otras cosas en las novelas que leo- 

Si os apetece leer algo ligero, que no requiera mucha concentración, con una narración amena y dinámica, de las de mucha acción y pocos rollos... esta es una buena opción. Sobre todo si os gustan las novelas de fantasía juvenil, nada que ver con Sanderson o con Joe Abercrombie, más bien en la línea de Iria G. Parente y Selene M. Pascual o Cassandra Clare -aunque sin el tremendo world building de esta última- Por mi parte, intentaré continuar con la trilogía con calma, por ver qué tal se adapta la serie, pero no le daré prioridad frente a otras lecturas. 



17/8/21

Reseña | Estelar

 


Estelar - Brandon Sanderson

Nova | 545 p. | 2019

Goodreads     

Este es el segundo libro de una serie épica sobre una chica que guarda un secreto en un peligroso mundo en guerra por el futuro de la humanidad. En él continúan las aventuras de Spensa Nightshade, la joven piloto que ha conseguido un puesto en el escuadrón de defensa de la humanidad contra los ataques alienígenas. En realidad, ella siempre quiso ser piloto: poder probar que es una heroína, como su padre. Y aunque llegó a lo más alto, los secretos que desenmascaró sobre su padre fueron aplastantes. Los rumores sobre su cobardía resultaron ciertos. Abandonó su vuelo durante la batalla contra los Krell. Peor aún# se volvió contra su equipo y los atacó. Sin embargo, Spensa está segura de que hay aún más por descubrir en esa historia. Y, si es necesario, viajará hasta el fin de la galaxia para salvar a la humanidad.

Después de que su antecesor, Escuadrón, me durase una tarde, mi amiga Sara me había avisado de que este era más lento, pero para mí no fue así. Apenas un par de días después ya lo había terminado (y porque tuve poco tiempo para leer esos días), os dejo por aquí la reseña de Escuadrón por si no la habíais leído aún. 

Antes de nada, me gustaría comenzar dejando claro que el estilo de Estelar respecto a Escuadrón es diferente. Si bien el primero parece tener un cariz mucho más juvenil, este se asemeja más al estilo de Sanderson habitual, de hecho, si me ha gustado tanto es porque ha aparecido el único aspecto que no me gustaba del anterior, el world building. En esta segunda entrega de la saga, Spensa, la protagonista, abandonará la seguridad de su planeta para darnos a conocer el universo y a los seres que en él se encuentran. Esto hace que sea un libro que rompe bastante con lo anterior, pues personajes como Cobb o Jorgen no aparecen apenas, y cuando lo hacen es de forma muy secundaria. En Estelar la protagonista es Spensa y su evolución, tanto como piloto como como persona. 

Creo que el motivo por el cual muchas personas sienten que este segundo libro es más lento, o no les engancha tanto, es porque no tiene tanta acción. Bueno, en realidad sí, pero no del mismo tipo, no hay tantas peleas, el movimiento se da de otro modo y hay muchos personajes nuevos a los que aún tenemos que acostumbrarnos. A mi parecer, las especies que ha creado Sanderson son una maravilla, aún sigo flipando con la eugenesia encubierta que menciona en el estilo de vida de una de ellas. También me parece que ha creado un universo intrincado lleno de política, muchas conexiones, motivos ocultos y personajes de los que, incluso una vez terminado el libro, no sabes si fiarte o no. Siento que muchos de ellos van a dar juego en las siguientes partes, mucho más de lo que parece en un principio. 

Cuando eres joven, das por sentado que los mayores comprenden en qué consiste la vida. Pero cuando te ponen al mando, te das cuenta de que todos somos esos mismos chavales, solo que con cuerpos envejecidos

Siento que en esta entrega Brandon Sanderson busca algo más que contarnos la aventura de Spensa y mostrarnos de paso los mundos que ha creado - y dejarnos a todos maravillados - hay una profundidad que no se ve en el anterior. Nos invita constantemente a ignorar los prejuicios y lo que opinamos sobre los personajes a simple vista para poder conocerlos mejor, de hecho, aquellos que parecían amigos dejan de serlo para dar pie a un final por todo lo alto. No os hacéis una idea de las ganas que tengo ahora de leer la siguiente parte por cómo termina Estelar. En el punto crítico, con el misterio de sus poderes casi al descubierto y la situación desbordada...como comprenderéis me ha dejado con los sentimientos a flor de pie y una necesidad inmensa de leer más sobre Spensa y los zapadores. 

Otro punto clave de la historia es -como no podía ser de otro modo- M-Bot. A estas alturas la nave robotizada ya es un personaje casi tan importante como Spensa, y afirmo sin ningún miedo que no sería lo mismo sin sus comentarios y sin su participación. Pero es que en este caso, M-Bot, pasa a ser crucial en la historia, él y babosa letal. Estoy expectante a ver qué va a suceder con ambos personajes, porque no puede haber una Spensa piloto sin su nave.

En general, creo que Estelar es una buena segunda parte para Escuadrón. Una continuación mucho menos infantil, en la que el autor da rienda suelta a toda su habilidad, narrativa e imaginativa. En la que podemos conocer mucho más en profundidad a Spensa, que deja de ser en esta segunda entrega una niña que sueña con redimir a su padre, y pasa a ser una heroína con todas las letras de la palabra, alguien que no teme afrontar las batallas que le llegan y que acepta cambiar su perspectiva respecto a la situación que le toca vivir. Lo único que espero de los siguientes libros de esta saga es que maduren igual que lo ha hecho Estelar, que podamos conocer más a fondo el complejo universo de los zapadores, y volver a ver a nuestros amigos de la FDD.