1/4/26

Reseña de Una habitación llena de gente: los 24 rostros de Billy Milligan


  • Título:
      Una habitación llena de gente
  • Autor: Daniel Keyes
  • Editorial: Duomo
  • Número de páginas: 544
  • Goodreads 
La historia real que sacudió al mundo.
Un crimen.
Veinticuatro personalidades.
Una mente enigmática e incomprensible.
El 27 de octubre de 1977, la policía de Columbus (Ohio) arrestó a Billy Milligan, un joven de veintidós años acusado de secuestrar, violar y ro­bar a tres universitarias. Las pruebas no dejaban lugar a dudas, pero Billy aseguraba no recordar nada. Un diagnóstico lo cambió todo: tras­torno de identidad disociativo. En su mente vivían diez personalidades distintas, cada una con su propia voz, habilidades, e incluso idiomas. Con el tiempo, aparecerían catorce más, incluida una llamada «el Pro­fesor», que parecía entenderlas a todas. Fue el primer caso en la histo­ria judicial de los Estados Unidos en que un acusado fue declarado no culpable por enfermedad mental.
Sin embargo, esa decisión solo supuso el comienzo de una historia tan real como perturbadora. A partir de años de investigación y entrevistas con Billy y sus distintas personalidades, esta novela ofrece un viaje fascinante al corazón de una mente dividida.
La reconstrucción de la increíble historia de Milligan nos permite entrar en esa «habitación llena de gente» que es su psique. Una visita que desconcierta, inquieta y, sobre todo, nos invi­ta a reflexionar sobre los abismos que puede ocultar la mente humana.

Esta novela era una de mis más esperadas de 2026, precisamente porque su premisa me parecía muy interesante y enriquecedora. Muchas veces crecemos pensando que ya lo sabemos todo sobre la mente humana, o que todas las posibilidades legales frente a las enfermedades mentales ya se han contemplado. Sin embargo, casos como este no hacen más que recordarnos lo contrario. La psicología como disciplina científica es relativamente joven y los estudios sobre la mente humana tienen aún mucho recorrido por delante. Por eso me parece muy interesante el análisis del caso de Billy Milligan y de toda la situación que le rodeó, tanto a nivel personal como legal y público.

Como decíamos, en este libro nos adentramos de lleno en el primer caso en la historia judicial de los Estados Unidos en el que se considera no culpable a un acusado por motivo de enfermedad mental. De primeras, lo poco que sabemos es que Billy Milligan es acusado de tres violaciones con robo y uso de armas, por lo que no parece que merezca, bajo ningún concepto, estar libre de culpa. Especialmente cuando le detienen y encuentran todas las pruebas en su propia habitación. Lo interesante viene después, cuando, gracias al buen ojo clínico e investigador de sus abogados, se empieza a sospechar que Milligan padece algún tipo de trastorno mental hasta entonces desconocido o poco comprendido, pues no actúa siempre igual e incluso parece ser una persona diferente cada día.

Quizá lo más llamativo de esta novela sea la oportunidad de observar desde fuera el comportamiento de una persona con este trastorno mental y conocer los testimonios de quienes le trataron y convivieron con él. De primeras el lector no empatiza especialmente con Milligan; no olvidemos que se trata de un violador con antecedentes penales. Sin embargo, resulta sorprendente ver cómo enfermeras y psiquiatras hablan de él de forma positiva e incluso llegan a echarle de menos, moviendo cielo y tierra para que sus condiciones sean lo más dignas posible.

Al margen de todo ello, contar con el propio testimonio de Milligan, cómo ha vivido las diferentes situaciones y eventos de su vida, y escuchar las versiones de las distintas personalidades que habitan en él es realmente impactante. Cada una ofrece su propia interpretación de los hechos, e incluso tenemos relatos sobre cómo interactúan entre ellas. Muchos conocemos la idea de las múltiples personalidades, pero desconocemos cómo se manifiestan realmente y hasta qué punto pueden afectar a la vida cotidiana de quien las padece.

En lo personal, me ha parecido especialmente interesante un apunte que realiza una de estas personalidades: desde fuera siempre se habla de ellas como “personalidades”, pero ellas mismas se perciben como personas reales que comparten un mismo cuerpo. Y claro, eso trae consecuencias. No es lo mismo hablar o juzgar una personalidad, algo que puede parecer más abstracto o artificial, que juzgar a una persona completa, con sus propios intereses, miedos y motivaciones, aunque todas convivan dentro del mismo cuerpo.

Todo el entramado legal que rodea el caso es también un punto clave de esta obra. No solo se trata del primer ejemplo de un veredicto de “no culpable por enfermedad mental” a pesar de haberse cometido efectivamente los crímenes, sino que además Milligan era uno de los pocos casos documentados de personalidad múltiple en la época. Para entonces, en los años 70 y 80, se conocía un caso de un paciente con 16 personalidades, pero Milligan llegó a manifestar 24, algo nunca visto hasta ese momento. Por ello, muchos jueces, periodistas y ciudadanos lo consideraron un fraude, ya que un trastorno tan poco común tendía a percibirse como una invención o una estrategia para evitar la condena. Todo ello incluso a pesar de que importantes figuras de la psiquiatría confirmaban su diagnóstico.

Sin lugar a dudas, la historia de Milligan es conmovedora, triste y un punto y aparte en la historia de la psiquiatría. Se le trata de forma denigrante en muchísimas ocasiones, incluso cuando es un niño completamente inocente, y el libro nos permite ver cómo el trauma y los abusos pueden destrozar la psique de una persona hasta niveles casi inimaginables. Pero también observamos cómo un individuo intenta sobrevivir incluso en las peores circunstancias, y cómo el entorno y los tratamientos en pacientes con este tipo de trastorno son especialmente delicados, pues cualquier alteración puede dañar la mente hasta el punto de impedir la recuperación.

Supongo que la clave de toda esta novela no es si Milligan es finalmente culpable o no, ni si debería haber terminado en prisión o si la justicia fue demasiado benévola con él. Creo que lo verdaderamente importante que nos deja esta historia es una reflexión sobre los límites de nuestra mente y sobre dónde reside realmente la culpa o la responsabilidad cuando hablamos de las acciones humanas.

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