21/1/26

Reseña | El barco de Teseo



  • Título: El barco de Teseo
  • Autor: J.J. Abrams
  • Editorial: Duomo ediciones
  • Número de páginas: 472
  • Goodreads 
Un libro, dos lectores, un mundo de misterio, amenazas y deseo…
Una joven encuentra accidentalmente un libro dejado fuera de lugar por un extraño: un lector intrigado, embelesado por la historia y su misterioso autor, como lo revelan las notas escritas al margen. Ella responde escribiendo más notas y vuelve a dejar el libro para que lo coja el chico. Así comienza un intercambio en el que los dos se adentrarán en lo desconocido.
El libro: S. El barco de Teseo, la última novela de un prolífico pero enigmático autor llamado V. M. Straka, en el que un hombre sin pasado es secuestrado y llevado a un extraño barco con una tripulación siniestra, comenzando un viaje desconcertante y lleno de peligros.
El escritor: Straka es un autor revolucionario, cuya identidad real es uno de los mayores misterios del mundo.
Los lectores: Eric y Jennifer, tienen que afrontar decisiones cruciales sobre quiénes son, qué quieren llegar a ser y cuánto están dispuestos a confiar en sus pasiones, sus desengaños, sus miedos… y en el otro.
S. El barco de Teseo, ideada, concebida y realizada por el cineasta J. J. Abrams y escrito por el galardonado novelista Doug Dorst, es la crónica de dos lectores que se conocen en los márgenes de un libro y se ven implicados en una lucha mortal entre fuerzas que no comprenden. Un viaje al universo de la palabra escrita que sumergirá a sus lectores en una espiral arriesgada, una aventura imposible de abandonar hasta y más allá de la última página.

No sabría decir cuánto tiempo llevaba esta novela en la estantería esperando ser leída. Bastante, seguro. Y lo curioso es que la he disfrutado mucho más de lo que pensaba. El barco de Teseo no es solo un libro que se lee, es un libro en el que te metes, te pierdes y acabas revisando pistas como si te fuera algo en ello. Por eso la experiencia lectora que propone se la recomendaría a cualquier lector con ganas de volver a la investigación, a la lectura pausada y a esa sensación tan poco habitual de estar haciendo algo mientras lees.

Lo primero que llama la atención es la edición que nos presenta Duomo Ediciones. El libro se nos entrega como un volumen antiguo, supuestamente escrito por V. M. Straka, un autor del que nadie conoce su verdadera identidad. Pero lo interesante empieza cuando lo abres: cartas, postales, mapas, fotografías, documentos sueltos… y muchas anotaciones en los márgenes que transforman por completo la lectura. A esto se suman las notas del traductor, F. X. Caldeira, que funcionan casi como una voz más, a medio camino entre la erudición y la sospecha. El resultado es una obra que contiene varias historias superpuestas y que obliga al lector a decidir constantemente dónde fijar la atención.

Para quien no tenga claro de qué trata El barco de Teseo, conviene aclarar que la historia principal no se desarrolla únicamente en el texto impreso. En realidad, gran parte de la novela se escribe en los márgenes, donde Jen y Eric van dejando anotaciones que acaban convirtiéndose en un diálogo continuo. A través de él comparten fragmentos de su vida, pero también su investigación sobre Straka y todo lo que rodea a su obra. El lector no recibe la historia ya hecha sino que ha de reconstruirla.

Y ahí está una de las claves del libro. El barco de Teseo es, ante todo, un rompecabezas. Un juego de pistas, mensajes encriptados y referencias cruzadas que te obliga a leer con atención, a releer y a desconfiar de lo evidente. En mi caso, la lectura se convirtió durante varios días en una mezcla de obsesión y curiosidad: leer, pensar, tomar notas mentales y, cómo no, acabar buscando en blogs especializados sobre Straka para comprobar si mis deducciones tenían sentido o me estaba montando una película paralela.

Reconozco que no sabía muy bien qué esperar de esta obra. Quizá temía que fuese demasiado compleja o que acabara perdiéndome entre tantas capas narrativas. Pero creo que la clave está en seguir leyendo y dejar que el propio libro marque el ritmo. Poco a poco, las piezas empiezan a encajar. Además, el hecho de que exista ya bastante información y análisis sobre las pistas hace que la experiencia sea menos frustrante de lo que podría parecer: cada duda que surgía encontraba, tarde o temprano, una confirmación (o una corrección). Para mí ha sido, en cierto modo, una vuelta a ese tipo de lecturas que te absorbían por completo, como cuando de pequeña me metía en novelas que te permitían elegir el final y sentías que la historia dependía de ti.

A nivel narrativo, no creo que El barco de Teseo busque sorprender al lector con grandes giros ni con una historia especialmente rompedora. Es una narración agradable, con misterio, aventura y una subtrama romántica que acompaña sin imponerse. Pero sería un error quedarse solo en eso. La verdadera fuerza de la obra no está tanto en la historia que cuenta como en la forma en que obliga al lector a implicarse para descubrirla.

Y es aquí donde el título cobra todo su sentido. Como en el conocido dilema del barco de Teseo, la novela plantea preguntas constantes sobre la identidad, la autoría y el paso del tiempo. ¿Sigue siendo la misma historia cuando se reescribe, se anota y se interpreta desde múltiples voces? ¿Dónde está el “original” cuando todo ha sido intervenido? El barco de Teseo no da respuestas cerradas, pero sí convierte al lector en parte activa de esas preguntas.

En definitiva, no es una novela para leer deprisa ni para todos los públicos. Pero para quienes disfrutan del análisis, de la metaliteratura y de perderse, a propósito, entre capas de significado, El barco de Teseo es una experiencia tan exigente como gratificante.

Las principales páginas que he consultado para información adicional y verificar mis conclusiones son las siguientes, por si a alguien le sirviesen de ayuda: 

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