26/7/26

Reseña de Piel de ciervo, de Robin McKinley | Una fantasía oscura inolvidable


  • Título:
     Piel de Ciervo
  • Autor: Robin McKinley
  • Editorial: Duermevela
  • Número de páginas: 425
  • Goodreads 

En un reino mágico, repleto de leyendas y ensoñaciones, la princesa Lissla Lissar no encuentra un lugar para ella. La belleza y admiración que sus padres evocan a su paso no alcanza a tocarla y su vida es triste y solitaria. A medida que la pequeña Lissar se hace mayor, la ilusión de perfección empieza a resquebrajarse en el reino y el sueño se transforma en pesadilla. Acompañada de Ceniza, su perra fiel, huirá a las montañas buscando refugio tras un terrible suceso, y juntas labrarán un destino muy diferente al que todos en el reino habían imaginado para ella.

Esta novela de Robin McKinley es mi primer contacto con la autora y, sin duda, una lectura que recordaré durante mucho tiempo, tanto por la belleza de su prosa como por la extraordinaria construcción de la historia. Si os apetece una fantasía oscura narrada con una sensibilidad excepcional, esta es una opción que difícilmente os decepcionará.

En esta novela se nos presenta la historia de Lissla Lissar, una princesa de un reino espléndido gracias a su padre y a su madre, dos reyes extraordinarios que eclipsan a todo el mundo, incluida su propia hija. Son como el sol: iluminan cuanto los rodea, pero también dejan al resto a la sombra. Nadie es capaz de imaginar la vida sin ellos, aunque precisamente esa grandeza se convierte en una condena para Lissar, que, a medida que crece, toma conciencia de que desconoce quién es realmente y cuál es su lugar en el mundo. Como si eso no fuera suficiente, deberá enfrentarse a acontecimientos terribles que sacudirán a su familia y a todo el reino, encontrando su único consuelo en su perra, Ceniza.

A partir de ese momento, la autora nos embarca en un viaje durísimo hacia lo más profundo del trauma, explorando quiénes somos cuando todo aquello que daba sentido a nuestra identidad desaparece. La novela habla de la reconstrucción, de cómo recuperar la seguridad en una misma después de haber sido quebrada, de aceptar nuestras heridas y comprender que seguimos mereciendo ser queridas incluso cuando sentimos que ya no somos la persona que fuimos. Robin McKinley ha escrito una historia tan hermosa como devastadora sobre el dolor, la violencia y los traumas familiares, una lectura que no he podido terminar sin dejar caer unas cuantas lágrimas.

It is a much more straightforward thing to be a dog, and a dog’s love, once given, is not reconsidered; it just is, like sunlight or mountains. It is for human beings to see the shadows behind the light, and the light behind the shadows. It is, perhaps, why dogs have people, and people have dogs

Quiero hacer un profundo hincapié en lo bellísima que es la prosa de esta autora y en cómo, a pesar de sumergirnos en una fantasía oscura y brutal, consigue que en todo momento prevalezca una enorme sensación de humanidad. Nunca tuve la impresión de estar leyendo una historia que se recreara en el sufrimiento; al contrario, sentí que estaba ante una novela profundamente esperanzadora sobre el amor propio, la recuperación y la salud mental.

Los personajes son fascinantes, todos ellos, incluso aquellos a los que resulta imposible no odiar. McKinley les concede una humanidad que hace que cada uno ocupe un lugar importante dentro de la historia. Hay descripciones que dejan al lector completamente sin aliento y escenas de una belleza tan delicada que permanecen contigo mucho después de cerrar el libro.

No puedo escribir una reseña de esta novela sin dedicar unas breves líneas a Ceniza, que ha sostenido emocionalmente a Lissar y, de alguna manera, también a mí como lectora durante toda la historia. El amor hacia los animales, la compañía incondicional de un perro y la forma en que pueden convertirse en nuestro refugio cuando las personas fallan constituyen uno de los temas más bonitos de la novela. McKinley convierte ese vínculo en una auténtica oda al papel que los animales pueden desempeñar en la recuperación de quienes han sufrido un trauma.

Sin duda alguna, este retelling de Piel de asno es una lectura imprescindible para quienes disfrutan de la fantasía con una gran carga emocional y conceden tanta importancia al estilo como a la historia. Es una novela dura, pero también profundamente luminosa, que difícilmente dejará indiferente a quien se anime a descubrirla.

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